Premios

Premio de la Reina del Reino Unido

Es el premio más prestigioso en el Reino Unido.

La Iglesia de Dios fue galardonada con el Premio de la Reina del Reino Unido al servicio voluntario, el más prestigioso premio para una organización, el día 2 de junio de 2016, después de recibir el Premio del Presidente de los Estados Unidos al Servicio Voluntario y la Mención Presidencial de la República de Corea.

The President’s Volunteer Service Award

Premio del Presidente de los Estados Unidos al Llamado
al Servicio en 2015, 2014, 2011

Premio de Oro del Presidente al Servicio Voluntario,
y Premio del Presidente al Llamado al Servicio

El Premio del Presidente de los Estados Unidos al Llamado al Servicio, es concedido a un individuo o grupo que realizan muchos servicios voluntarios. Según el tiempo total de actividades de servicio, se le otorga el Premio de Bronce, el Premio de Plata, o el Premio de Oro. Y especialmente a los que realizan más de 4000 horas de servicios voluntarios, se les otorga el honor más alto, el Premio del Presidente al Llamado al Servicio, por encima de los premios de bronce, plata y oro. La Iglesia de Dios realizó diversos servicios en los Estados Unidos como campañas de limpieza, campañas de donación de sangre, ayuda al prójimo, actividades de ayuda en los desastres y de consuelo para los ancianos,
y como resultado, recibió el Premio del Presidente de los Estados Unidos al Servicio Voluntario (Premio de Oro como organización y Premio al Llamado al Servicio a nivel individual, al Primer Pastor Kim Joo-cheol) en 2011.

Premio de Oro durante dos años consecutivos

Premio de Oro durante dos años consecutivos Durante más de 1000 horas, la Iglesia de Dios realizó actividades de ayuda en los desastres y servicios voluntarios para el prójimo de escasos recursos, niños y ancianos, y recibió el Premio del Presidente al Servicio Voluntario (Premio de Oro como organización) por segunda vez en noviembre de 2014, y la Iglesia de Dios de Denver, EE. UU., fue honrada con el mismo premio en junio de 2015.

Dios dijo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, y nos enseñó a través de la parábola del buen samaritano que el verdadero prójimo del que cayó en manos de ladrones fue el hombre que se acercó a él, vendó sus heridas y lo cuidó. Recordando las palabras: “Dar amor a los demás tiene más bendiciones que recibir amor de los demás”,
la Iglesia de Dios siempre estará en los lugares donde se necesite el cálido amor de la Madre.